Princesita Valiente
Perdón hijo, hoy no hablaré de ti, sino de tu hermana. No es que me esté desviando del tema de este blog, sino que ella representa el fiel reflejo de todos aquellos hermanos de niños oncológicos.
Ella, al igual que muchos, sufren en silencio. Aún cuando la angustia, la preocupación y desesperación la corroe, muchas veces y a pesar que se le aconseja que lo haga, prefiere no llorar para no preocupar a sus padres.
Ella no maneja toda la información de lo que sucede, pero busca la forma de enterarse, aún si es necesario colándose en una conversación de adultos y espera, porque sabe que llegará el momento, en que nosotros, sus padres, le informemos.
Ella, que necesita abrazarte y no puede, necesita jugar contigo y no puede, necesita hablarte personalmente y no puede. Si los padres y los adultos muchas veces nos vemos impotentes ante esta enfermedad, imagina cuanto sufrirá ella y además cuanto sufrirán Gabriel e Isidora (tus primos hermanos, o mejor dicho tus hermanos primos)
Sé que la extrañas, así me lo has dicho. Créeme que ella también. Aunque cuando se junten nuevamente no tengan que decirse, aún cuando a los pocos días vuelvan a esas peleas o discusiones tontas de niños, que duran solo minutos. Ese reencuentro, ese abrazo eterno como tantas veces ha sido, es impagable, indescriptible, irrenunciable.
Ella ha visto como la familia, producto de esta maldita enfermedad, ha tenido que separarse. Por lo mismo, pasa mayor tiempo con su abuela que con nosotros. Aún así, a pesar de todo, rinde en la escuela y cumple con sus obligaciones (mmm aunque a veces se pone flojita)
Hija mía, recuerdo cuando te dijimos que debías hacerte ese examen de compatibilidad y a pesar del miedo que te daba, accediste. Lloraste por la inyección, pero te angustiaste cuando los resultados demostraron que no eran compatibles. También, a los ojos de toda la familia y de quienes nos rodean, demostraste un coraje y una valentía admirable.
Camila, también eres parte importante de esta historia. Es cierto, no has sufrido el dolor físico de tu hermano, pero sí el emocional. Piensa que tus padres y mucha gente está haciendo lo humanamente posible para que estemos nuevamente los cuatro en casita, perdón los cinco. Recuerda que a ti y a Fran, los amamos por sobre todas las cosas. Que son lo más bello que a Paulina y a mí nos ha pasado y que sólo luchamos porque sean felices.
Es por ello hija mía, que te escribo estas palabras, para que en este blog, cada persona que lo lea entienda que a parte de existir un niño que sufre una enfermedad y que lo hemos calificado como Principito Valiente, también hay una hermosa niña, una admirable y heroica niña que también sufre por la enfermedad de Francisco, ella es su hermana, ella es también nuestra PRINCESITA VALIENTE.
Te amo y te agradezco Camila Antonia
Tu padre
PD. Transcribo el poema que te escribí cuando eras pequeñita ¿Lo recuerdas?
A MI HIJA, DESDE LA LUNA
(Para Camila Zúñiga Aracena)
Ayer ascendí a la luna,
con una pequeña escalera
y desde allí te observé
tímida, sonriente, serena.
Estabas vestida de princesa
color de rosa jazmín;
con tu manta cabellera
protegiendo tu sueño infantil.
Te vi observando el mundo
que se presenta ante ti;
místico, púrpura, sabio,
real y de blanco arlequín
Te vi tejiendo collares
de manantial y de rojo alhelí.
Las perlas eran tus sueños
desfilando en dorado jardín
Ayer ascendí a la luna
con una pequeña escalera.
De pronto decidí bajar
agarrado de una estrella.
Y a mi lado te contemplo,
hija mía, sonriéndome a mí.
Soy protector de tus pasos
y tú, mi comienzo y mi fin.
Luis Zúñiga S.
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